Tramos del recorrido

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Entre los corrales de Santo Domingo y los del coso pamplonés, el Encierro discurre por un trazado de 848,6 metros, divididos en siete tramos bien diferenciados que poseen unas características concretas. A continuación.

1. Santo Domingo

Se trata del primero de los tramos. Con un desnivel del seis por ciento, el más pronunciado del Encierro, sus cerca de 280 metros finalizan con la entrada a la plaza del Ayuntamiento. Está considerada una de las zonas más violentas y arriesgadas del Encierro, puesto que los toros salen hermanados, con mucha fuerza del corral y acometen a gran velocidad estos metros iniciales.

Por este motivo, la rapidez y la agilidad en las piernas, así como recibir a la manada en carrera, son aspectos que hay que tener en cuenta para no ser arrollado por las reses. El peligro se incrementa al final de este tramo porque no hay refugio para poder retirarse de la carrera. La cantidad de corredores nunca fue demasiado numerosa y, por tanto, en él nunca ha habido problema de masificación.

2. Ayuntamiento

Este tramo, de 100 metros y con un desnivel casi inapreciable del uno por ciento, es uno de los lugares más amplios del recorrido. Los astados mantienen todavía la fuerza del inicio de carrera, aunque ven frenada su velocidad con el primer giro del trazado y tienden a acercarse al vallado del lado derecho.

La presencia del vallado a ambos lados, sirve como refugio a los mozos y reduce en gran medida el peligro. Junto con Mercaderes, es el tramo en el que se han registrado menos incidentes. El número de corredores se incrementa pero todavía se puede correr y “coger toro” sin demasiadas molestias.

3. Mercaderes

Es una de las zonas donde más empujan las reses a los corredores, con una ligerísima pendiente, encajada entre una doble curva a la izquierda primero, y a la derecha y de 90 grados después, y casi sin defensas para los corredores. Sin embargo, está considerado como el tramo menos peligroso del recorrido. La vista de cada uno juega un papel fundamental.

En un primer momento, parece que se puede llegar a templar la carrera, pero los toros tienen todavía mucha fuerza y velocidad y resultan muy difíciles de controlar. Pese a ser en línea recta prácticamente en su totalidad, este tramo finaliza en un giro de noventa grados que da entrada a la calle Estafeta.

Este ángulo recto, conocido como la curva de Mercaderes, está lleno de peligros, ya que toros y corredores suelen resbalar y caer al suelo. Los astados chocan bruscamente contra el vallado, por lo que la manada acostumbra a dividirse antes de afrontar la calle Estafeta. Para no quedar atrapado, los expertos aconsejan tomar la curva por el ángulo corto, es decir, por la derecha.

4. Estafeta

Sin duda, es la calle, el tramo, más famoso y emblemático del Encierro. En sus 305 metros de longitud, con una pendiente del 2 por ciento, la manada comienza a mostrarse más fatigada en esta calle estrecha y larga. Su ritmo se reduce, es más templado, lo que permite a los corredores permanecer delante de las astas más tiempo, más metros.

El peligro de esta calle, viene dado por dos factores; principalmente, por esa manada ya rota, ya disgregada, por los toros sueltos, rezagados, como consecuencia de las reiteradas caídas en el citada “curva de Mercaderes”. Y en segundo lugar, por la masificación, que es uno de los principales problemas actuales del Encierro.

El templado correr de los toros y el consecuente mayor aguante delante de las astas, convierten este tramo en el más fotografiable, en el que la imagen cobra mayor protagonismo. Esto hace que el número de corredores se incremente de tal manera que la marea humana impide ver los toros, saber cuándo y cómo llegan, y poder avanzar, correr sin dificultades.

5. Telefónica

Es el tramo de unos 40 metros, comprendidos entre el final de la calle Estafeta y el callejón de entrada a la plaza de toros. Presenta una pendiente del 0’5 por ciento. Está protegido por un doble vallado a ambos lados. En él, los toros avanzan lentos, acusan el cansancio y en muchas ocasiones marchan ya sueltos.

Esta zona padece también los problemas de la masificación. Veteranos corredores templan su carrera y tienen que estar atentos a la presencia de toros sueltos y de inexpertos corredores, tan peligrosos como los astados. La lucha por conseguir un lugar privilegiado delante de los toros es atroz, por lo que la fortaleza física y la habilidad juegan un papel determinante.

6. Callejón

Los que conocen el Encierro saben de su peligro, ya que a lo largo de la historia se han producido más de 20 montones. Las caídas de los mozos en este tramo cerrado y descendente, y la falta de vías de escape, solucionada en parte con los huecos inferiores de las paredes (las gateras), han sido los detonantes de esos montones humanos y escenas realmente angustiosas.

La masificación y las ansias de muchos corredores por entrar triunfales a la plaza acompañados de los astados, en ningún caso favorecen la eliminación de estos montones.

7. Plaza de toros

El peligro es mínimo dentro de la plaza siempre que se siga la norma de abrirse en abanico nada más entrar, correr hacia la barrera de la derecha o de la izquierda. Por el centro se deja paso libre a los toros. Los dobladores realizan su trabajo conduciendo los toros a los corrales. Corriendo hacia el centro del ruedo –de 50 metros de diámetro-, uno se puede quedar sin protección ante los toros.

La proliferación de inexpertos y de los llamados “patas”, más exhibicionistas que otra cosa, ha hecho peligroso un tramo que no lo era. Una vez que todos los toros entran en el coso taurino suena un tercer cohete mientras que un cuarto indica que los astados han entrado en toriles, en los corrales de la plaza, y que el Encierro ha terminado.

 

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El entusiamo que sentimos por el Encierro de San Fermín nos ha llevado a la creación de este blog, en el que periódicamente compartimos contenido creado con pasión mediante el que transmitimos la verdadera esencia del Encierro de San Fermín, la imponencia de enfrentarse a uno mismo. ¿Lo vivimos juntos?