Historia del Encierro

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Fotografía antigua de los encierros

El Encierro, espectáculo lleno de magia que ha ido construyéndose a lo largo de la historia para que hoy, tenga el aspecto que tiene. Si quieres sumergirte en su historia, ahondar en su evolución, en sus cambios, en sus ires y venires, puedes explorar los siguientes artículos que conforman la sección.

Origen del encierro

Hablar del Encierro de Pamplona supone referirse a una tradición multisecular. Desde muchos siglos atrás se llevaba a cabo, aunque era conocido como “la entrada”. Era distinto al actual, ya que no había corredores, aunque, progresivamente, se fue convirtiendo en un espectáculo público, en el que los pamploneses salían a las calles y llenaban la plaza de toros para disfrutar con el recorrido de la manada de toros.

Para precisar su historia, Luis del Campo Jesús (1912-1995), médico forense pamplonés, gran investigador y considerado “el historiador del Encierro”, comparte la opinión de los regidores de 1787, cuando afirmaban, incluido el coso establecido en la plaza del Castillo, que «la función de correrse toros es tan antigua en Pamplona, que no se le descubre principio, y desde que no hay memoria se ha celebrado en la propia formalidad, consecuencia y requisito que en estos últimos años, sin haberse variado el método, por parte de la Ciudad, en la más mínima cosa».

Los primeros datos documentados que conocemos sobre la fiesta de toros  en Navarra se refieren a los festejos celebrados en el siglo XIV.

En agosto de 1385, el rey navarro Carlos II “El Malo”celebró una corrida de toros en Pamplona, y para ello mandó venir a dos hombres de Aragón, uno cristiano y otro moro, para matar dos toros en presencia del monarca, y por ello desembolsó la suma de 50 libras. Se desconoce la procedencia de las reses bravas.

Queda documentación en el Archivo de Navarra sobre que, tres años mas tarde, en 1388, Pamplona organizó una corrida de toros con motivo del paso por la ciudad, camino de Castilla, de la duquesa de Lancaster, prima del rey navarro Carlos III. Para esta ocasión se preparó la corrida y muerte de dos toros. Parece que la procedencia del ganado esta vez era la Ribera de Navarra y por las reses, el alcalde y jurados de Tudela percibieron 20 florines. Al paso por Tudela, la insigne duquesa fue obsequiada por esa ciudad con otra corrida de toros.

En 1388 también queda documentado que fueron solicitados al tudelano Juan Gris, dos toros de su ganadería para organizar una fiesta. Este ganadero tudelano, hasta la fecha, es el primer dueño de toros de lidia de Navarra.

Por tanto, si Pamplona puede presumir de ser la ciudad con mayor tradición taurina en lo referente a la celebración de corridas de toros, se puede afirmar que también lo es en Encierros, pues éstos se llevaban a cabo siempre que había corrida.

Consecuentemente, el recorrido del Encierro, o de la entrada, siempre estuvo condicionado por la ubicación de las plazas de toros. A lo largo de la historia, Pamplona tuvo cinco cosos:

  • Hasta 1843. Plaza del Castillo.
  • De 1844 a 1848. Primera plaza de toros fija.
  • De 1850 y 1851. Plaza de quita y pon.
  • De 1852 a 1921. Plaza de toros «vieja».
  • De 1922 hasta nuestros días. La plaza de toros actual.

Al parecer, desde tiempo inmemorial y hasta 1848, el abanderado de San Fermín, a caballo, abría el Encierro. Entre él y los astados nadie se interponía, mientras que, detrás de la manada, pastores y empleados azuzaban a las reses. Por aquel entonces, el recorrido se iniciaba en Santo Domingo, hasta llegar a la plaza de la Fruta y afrontar Mercaderes. El trazado continuaba por Chapitela y finalizaba en la plaza del Castillo.

El año 1844 es trascendental en la historia taurina pamplonesa. Se inauguró la primera plaza de toros fija, de obra, que fue un desastre como construcción. El tradicional Encierro varió su itinerario: los toros recorrieron breve espacio intramuros y, sin corredores, entraron por el portal de San Nicolás (hoy Avenida de San Ignacio) hasta la plaza, que estaba ubicada, más o menos, donde hoy se halla el Teatro Gayarre. Este trayecto se mantuvo hasta 1848.

En 1849 no hubo corridas de toros. Mientras se construía una nueva plaza de toros, en las fiestas de 1850 y 1851, se estableció una plaza de maderos, de quita y pon, en lo que hoy es la Plaza del Vínculo, por lo que el Encierro fue también muy breve. Los toros entraron por el portal de San Nicolás y recorrieron parte de la calle Estella hasta llegar a la citada plaza.

Es a partir de San Fermín de 1852, con la inauguración del nuevo coso, conocido como la “plaza vieja” (que perduró hasta el 10 de agosto de 1921) cuando el Encierro de los toros adquirió casi el mismo trayecto que el que conocemos hoy en día. La manada salía del portal de Rochapea y pasaba por Santo Domingo, Plaza de la Fruta (hoy Plaza Consistorial), Mercaderes, Estafeta y… aquí está la diferencia. Al salir de esa calle, la manada tomaba la curva hacia la derecha, donde unos metros después estaba situada la plaza, en lo que hoy es la trasera del Teatro Gayarre y el Café Niza.

Desde 1922, con la inauguración de la plaza actual, al salir de Estafeta, la curva se toma a la izquierda. Es ésta la única variación que ha experimentado el trayecto del Encierro desde 1852.

Respecto a la hora de comienzo del Encierro, hasta 1924 comenzó a las seis de la mañana. Desde ese año, a las siete. En 1974 se retrasó una hora más y desde entonces, el momento clave, el de inicio, llega cuando las manecillas del reloj marcan las ocho de la mañana.

En relación a la presencia de corredores, la historia del encierro pamplonés la podemos dividir en tres etapas:

  • Tiempos remotos. Hasta 1880. Sin corredores.
  • Primeros corredores.1880 – 1921.
  • 1922 hasta la actualidad. Época moderna. Nueva plaza. El mismo itinerario hasta hoy.

Por último, es preciso indicar que desde comienzos del XIX hasta la actualidad, no hubo corridas de toros en Pamplona y, por tanto, tampoco Encierros, durante estos años: 1805, 1806, 1807, 1808, 1809, 1810, 1811, 1812, 1813, 1814, 1815, 1821, 1822, 1823, 1829, 1834, 1835, 1836, 1837, 1838, 1839, 1848, 1849, 1873, 1874, 1875, 1937, 1938, 1978 (sólo se celebraron dos encierros) y 1997 (se suspendió una corrida de toros y el Encierro del siguiente día por el asesinato de Miguel Ángel Blanco).

Tiempos remotos

Esta etapa abarca desde tiempos inmemoriales hasta los primeros años de la década de los 80 del siglo XIX, etapa en la que no existía la figura del corredor. Sin embargo, el traslado de los toros por la ciudad hasta los corrales de la plaza se fue convirtiendo progresivamente en un espectáculo pamplonés. Los ciudadanos, siempre como espectadores, acabaron llenando las calles y la plaza de toros para ver el paso de la manada.

Para tener una idea más aproximada de cómo era Pamplona pueden servir estas cifras de población. En 1800 la ciudad tenía 14.000 habitantes. Medio siglo después, en 1850, su población ascendía a 23.000 almas, seis mil menos que en 1900. No hay que olvidar que las numerosas guerras y epidemias impidieron un crecimiento poblacional mayor.

Pero la primera noticia sobre un percance o alteración en el Encierro pamplonés es anterior; se registra en el siglo XVIII.

1751. 6 de Julio. Primera noticia de que se desmandan los toros

«Los ediles salieron a vísperas de la Casa a las 5 y no a las 3, como era costumbre, porque desde la mañana hasta las 2, no se ha podido entrar en la Ciudad los dos toros de muestra y habiéndose logrado la entrada a esa hora, surtió tan mal que desde la Plaza de Santo Domingo, retrocediendo toros y mansos, se huyeron por el pasaje del Hospital y la Taconera, desde donde a pesar de varias tentativas no fue posible conducirlos a la Plaza y finalmente, trayéndolos por la Calle Mayor, tapando con mantas las bocacalles, se desviaron por la del Pozo de San Cernin y entraron en una casa donde estuvieron encerrados hasta concluir las vísperas y llevarlos después con cuerdas al toril, pero era tan tarde que no se pudo correr la muestra y se dispuso quedaran reservados para mañana, a una con los otros dos toros, que se deben entrar muy de mañana».

1843. 22 de Agosto. Último Encierro hasta la Plaza del Castillo

Ese fue el último día en que el Encierro se pudo contemplar desde la calle Chapitela. En los Encierros de ese año corrieron 24 toros, todos ellos navarros: doce de Fausto Joaquín Zalduendo, de Caparroso y otros doce de Felipe Pérez de Laborda, de Tudela.

Las fiestas se suspendieron en julio por la situación política frente a la regencia de Espartero. El Ayuntamiento de Pamplona decidió celebrarlas en agosto.

1844-1849. Primera plaza de toros fija

Primera plaza de toros fija (una ruina como construcción). El tradicional Encierro varió su itinerario: los toros recorrieron breve espacio intramuros y, sin corredores, entraron por el portal de San Nicolás (hoy Avenida de San Ignacio) hasta la plaza, que estaba ubicada, más o menos, donde hoy se halla el Teatro Gayarre. Este trayecto se mantuvo hasta 1848.

1850. Trayecto especial del Encierro, el más corto

Se inauguró una provisional plaza de madera, llamada de quita y pon, que corresponde en la actualidad a la Plaza del Vínculo. Sirvió para las corridas de toros de ese año y del siguiente, 1851. El Encierro tuvo un cortísimo itineario intramuros de Pamplona.

Desde la puerta de San Nicolás hasta el corral, unos solos metros bastaban para llegar, pasando por la entonces calle de San Ignacio, hoy parte de la avenida del mismo nombre y calle de Estella para llegar a los corrales.

1867. Primer bando municipal sobre el Encierro

Lleva fecha de 1 de julio de 1867 y se compone de quince artículos. Los tres primeros son los siguientes:

«Primero. Teniendo que hacerse los del ganado de la lidia por las calles de Santo Domingo, Plaza de la Fruta. Mercaderes y Estafeta, los habitantes de la misma suspenderán la salida de sus casas, hasta que aquel haya entrado en la plaza.

Segundo. Se prohíbe a las mujeres, ancianos y niños situarse en las calles que ha de recorrer el ganado a la hora del encierro, colocar en ellas obstáculo alguno que puede espantarle y dificultar la operación, de lo cual, como de toda demostración que perjudique a este acto, se abstendrán también los concurrentes al mismo.

Tercero. Las vallas o tablados que a la hora del encierro han de colocarse para cerrar el paso de las calles, permanecerán fijas, hasta que el ganado haya entrado en la plaza, lo cual se anunciará seguidamente».

1876. Institucionalización del Encierro. Primeros datos sobre turismo y gastos

Este año se establece un punto de inflexión para el futuro del Encierro, pues el Ayuntamiento acaba cediendo a la presión popular y termina por permitir e institucionalizar el recorrido actual, salvo, claro está, el final condicionado por la plaza de toros. Una carta publicada en la prensa de la época decía lo siguiente:

«…a esta fiesta gratuita (el encierro) concurren un 85 por 100 de aldeanos y con cuyo motivo se quedan a pasar el día en la población; que el número puede calcularse en 7.000 y su gasto el de una peseta; que este número de concurrentes al cabo de los cuatro días deja un beneficio en la Ciudad de 28.000 pesetas y, finalmente, que es muy extraño que a un Ayuntamiento que se compone casi en su totalidad de comerciantes, no se le haya ocurrido hacer un cálculo tan sencillo».

1878. Curioso material en la enfermería de la plaza de toros

Luis Del Campo localizó una partida de gastos referida a material de la enfermería de la plaza de toros para los Encierros. Su curiosidad excita a reproducirla:

-150 gr.  de coñac que costaba 2 pesetas.

-150 gr. de mixtura antiespasmódica que costaba 2 pesetas.

-Una esponja que costaba 1 peseta.

Haciendo un total de 5 pesetas

1878. 7 de Julio. Primer montón registrado

Así apareció publicado en la prensa local: «Tras el traslado de las reses de Zalduendo por las rúas pamplonesas, al llegar al ruedo del coso se produjo uno de los llamados montones, muralla humana que no bajaría de treinta o cuarenta personas, según cita de testigo presencial. Los toros saltaron por encima, sin que sucedieran hechos desagradables, salvo un muchacho que le destrozaron la mano al cogerle con una puerta».

Primeros corredores

A medida que iba avanzando el siglo XIX, el Encierro se consolidaba como espectáculo festivo. Eran miles los pamploneses que, como espectadores, ocupaban las calles y la plaza de toros para ver el traslado de los astados. Muchos de ellos, aficionados taurinos, seguro que ya sintieron un deseo interno de correr delante de los toros, hecho que estaba prohibido por el Ayuntamiento.

Conforme avanzaban los años 80 y pese a la prohibición, fueron paulatinamente probándose ante los toros. Primero, un grupo; luego, otro… y otro y otro más, hasta que las autoridades se sintieron impotentes para poner fin a ese acto matinal de valentía, sin saber todavía que sus carreras iban a dar paso con los años a un acto festivo de fama mundial.

1881. Encierro de siete toros

Los Encierros se llevaron a cabo con ganaderías de Navarra, que trajeron siete toros, seis para ser lidiados y otro como suplente, por si había algún percance. Por tanto, fueron siete y no seis lo que corrieron por las calles. No existen noticias de que se produjeran incidentes dignos de mención, algo previsible, según Luis del Campo, dados los escasos pamploneses que participaban en los Encierros.

1883. La plaza abarrotada para presenciar el Encierro

Por primera vez, la prensa local publicó una descripción del ambiente de los Encierros, que comenzaban a las 6 de la mañana. «Eran contemplados gratuitamente por los espectadores que abarrotaban el coso taurino, mientras otros se apiñaban en las aceras de las calles y plazas del recorrido, al igual que en balcones y ventanas de las casas. No dieron lugar a noticias reseñables. Quizás el motivo residiera en los escasos corredores que participaban precediendo a la manada de toros y cabestros».

1885. Por primera vez se cierra la Estafeta para evitar que se volviesen los toros

Los Encierros de San Fermín se celebraron con la emoción y sustos consiguientes, sin que hubiera que lamentar ninguna desgracia. Ese año, con el objetivo de evitar desgracias ante la posibilidad de que algún toro retrocediera desde la puerta de la plaza, el Ayuntamiento dispuso que, una vez que llegasen a la calle Espoz y Mina, se cerrase la Estafeta.

1886. 11 de Julio. El encierro más largo de la historia. De 6 a 12.30h

Uno de los toros, llamado Garraldo, marcado con el número 15 y de la ganadería de Mazpule (de Colmenar), separándose de sus compañeros, se quedó en el redondel. Como siempre que ocurre cosa semejante y vista la resistencia del toro a entrar en el toril y el riesgo que corrían los mozos, se les mandó subir al tendido, a lo que obedecieron. Se evitó el peligro de desgracias, pero, por más esfuerzos que se hicieron, no se consiguió encerrar al astado. Entonces, la autoridad local mandó que el público abandonase la plaza. De los miles y miles de personas que en ella había, muchas salieron pero otras muchas, deseosas de ver la novillada (así se denominaba entonces a la suelta de vacas) que solía haber después del Encierro, continuaron en sus puestos hasta que oyeron un bando en que se ordenaba que en la plaza no quedasen más que los encargados del servicio. Después de muchos esfuerzos para hacer que el toro entrara en el toril, fue preciso echarle el lazo y meterlo arrastrando, pues el animal se resistía con todas sus fuerzas. Esto se hizo a las doce y media. Habían pasado seis horas y media.

1889. 7 de Julio. Primer herido reconocido del Encierro

Los toros de los Hermanos Lizaso, de Tudela, corrieron bien salvo en el caso del conocido por Veneno, que se quedó en el ruedo causando una herida de pronóstico reservado a un joven, que inmediatamente fue atendido en la enfermería por los doctores Irurita y García (Diario de Navarra).

Veneno se quedó en el ruedo más de cuarenta y cinco minutos. Cogió a Martín Asnoz, nacido la población navarra de Urroz. Fue arrollado y volteado de tal forma que se le dio por muerto, pero, afortunadamente, su evolución posterior resultó favorable.

1891. Colocación de puertas que impidan que los toros retrocedan

«Este año hemos visto en las calles que recorren los toros al ser entrados en esta ciudad y en la plaza, una precaución que nos ha agradado. En tres sitios distintos se han colocado puertas con objeto de impedir que algún toro pudiera retroceder. Esta medida ha sido acertada, porque en el referido trayecto, una vez que han pasado los toros, aun antes de que se haga la señal de estar encerrados, suele echarse la gente a la calle y si algún toro retrocediese serían de temer desgracias»

(El Tradicionalista).

1892. Primera medición de tiempo del Encierro

La revista La Lidia publicó la primera medición de tiempo del Encierro. Todo hace pensar que fue errónea, ya que lo toros no podían correr tan rápido.

«Sube a la carrera ayudado por dos pastores pues no podría soportar una sola pareja la distancia de 900 metros próximamente, que median desde la puerta de Rochapea hasta el toril. La primera corrida (Lizaso) recorrió el trayecto en 58 segundos; en 65, la segunda (Díaz); en 60, la tercera (Zalduendo); y en 59, la cuarta (Conde de Espoz y Mina).

1894. 10 de Julio. Primer niño herido

«Los encierros de los toros destinados a la lidia y las novilladas que a continuación se verifican han sido espectáculo tan animado y concurrido como en otros años, y en ellos no ha ocurrido ningún incidente lamentable». El Aralar.

«En la novillada (suelta de vaquillas) de anteayer (8 de julio) por la mañana, una de las reses emboladas pisoteó a un niño que se cayó delante de ella. El muchacho fue conducido al hospital y, según se dice, se halla en estado grave».

1895. Precio de entrada del Encierro

El bando del Ayuntamiento decía los siguiente: «Los encierros del ganado para la lidia tendrán lugar a las seis de la mañana, en la forma que es antigua costumbre en esta ciudad, y se permitirá la entrada libre y gratuita en la plaza de toros, a excepción de los palcos, para cuya localidad se expenderán billetes al precio de 0,50 pesetas por asiento». Hoy, un euro equivale a 166 pesetas.

1904. 7 de Julio. Un toro se queda en los corralillos del Encierro

Uno de los toros (de Conde de Espoz y Mina) protagonizó este hecho inusual. A los pastores les pareció que la manada había entrado a los toriles de la plaza sin problemas, pero pronto se dieron cuenta de que faltaba uno. Con alarma creyeron que podía haberse quedado en las calles cuando el cohete ya había anunciado que los toros estaban en toriles. Sin embargo, el toro se había quedado rezagado ya en el comienzo. Entonces, un joven, apellidado Legaria, le hizo volver hacia los corralillos hasta que consiguió encerrarlo de nuevo.

1907. 9 de Julio. Doble Encierro de Lizaso y Miura

Muy de madrugada entraron ayer en la plaza los toros de la ganadería de Lizaso que se lidiaron en la corrida de prueba. A pesar de lo intempestivo de la hora, fueron bastantes las personas que presenciaron la entrada de los Lisazos.

A las seis en punto se hizo el Encierro de los de Miura en la forma de costumbre, llevando delante más gente que en los días anteriores. En la calle Estafeta ocurrió un incidente. Afortunadamente, las heridas no son de mucha gravedad.

(Diario de Navarra).

1908. 9 de Julio. Encierro “doble” al quedar tres toros en el corral

El Encierro había resultado doble, ya que tres toros de Guadalest se quedaron detenidos en el corralillo cuando sus hermanos sí salieron hacia la plaza. «Los moruchos, lo mismo los primeros que los últimos, barrían bien las calles de gente. Por lo demás, no ocurrió novedad», señalaba Diario de Navarra.

1914. 12 de Julio. Padre abofetea a su hijo en el ruedo

Toros de Palha. En la plaza se quedaron dos en el redondel y varios aficionados se permitieron torearlos, con el consiguiente peligro. En ese momento, el padre de uno de los toreros improvisados se arrojó al ruedo y castigó al hijo con una tanda de bofetadas. En esto se apercibió la gente de que faltaba un toro. Efectivamente, se había quedado rezagado y había vuelto al punto de partida. Hubo que volver a sacar los mansos, verificándose un segundo Encierro sin consecuencias.

1915. 10 de Julio. 85min de Encierro

Justamente a la entrada de la plaza de toros, se formó un montón, sobre el que los animales pasaron dejando un rastro de contusiones. De la puerta de los chiqueros se volvieron dos de los astados cuya carrera se había interrumpido en el montón. Entró uno al poco rato pero el otro se mantuvo en el redondel por espacio de una hora y veinticinco minutos. Sólo mediante el uso de seis mansos y después de abrir las cuatro puertas de las barreras, consiguieron que el morlaco entrase en los corrales

1920. 7 de Julio. ¿Inicio de la masificación?

Toros de Santa Coloma. El trayecto que recorren los toros era insuficiente para dar cabida a los varios cientos que entraron precediendo al ganado.

Así fue de accidentado el Encierro. Muchos de los que venían en las mismas astas de los toros y aun mezclados entre la manada tuvieron que tirarse a ambos lados del trayecto ante absoluta imposibilidad de avanzar.

Tres días después, los toros navarros de Cándido Díaz cubrieron el recorrido en dos minutos. En  todos los Encierros de ese año, gran muchedumbre de corredores.

1921. 11 de Julio. Último Encierro en la plaza vieja

La denominada “plaza vieja” sobrevivió setenta años. Los últimos toros encerrados en sus corrales llevaron la divisa de Santa Coloma, ejemplares que por la tarde fueron lidiados por Juan Belmonte, Varelito y Manuel Granero.

1921. 10 de Agosto. Arde la plaza de toros

La plaza vieja murió víctima de las llamas, por un incendio intencionado posiblemente. Algunos testigos presenciales remarcaron el olor extraño que se respiraba, como a gasolina. Sin embargo, para entonces, ya había sido condenada a muerte, se había decidido su derribo. No podía mantener su ubicación porque la ciudad había entrado en una fase de expansión: se había proyectado la construcción del segundo ensanche.

Época moderna

 

Hace 88 años, en 1922, Pamplona inauguró plaza de toros, la misma que ha sobrevivido hasta hoy. Por tanto, se trata de un año clave para el Encierro, ya que desde entonces, desde aquel lejano 7 de julio de 1922, el recorrido de la famosa carrera matinal no ha sufrido modificación alguna en su trayecto de 848,6 metros por las calles del casco viejo de la ciudad. Sin embargo, en todos estos años, las anécdotas, accidentes y percances se han sucedido y han servido para engrandecer la historia de una carrera única. Y es que cada Encierro es una historia; distinta e irrepetible. Por muy similares que parezcan, no hay un encierro igual a otro.

1922. 7 de Julio. Inauguración de la plaza actual y gran montón

Con el Encierro quedó inaugurada la plaza de toros, un Encierro que concluyó con un gran montón en el callejón de acceso al ruedo.

Hubo tres heridos: Ángel González, músico de La Pamplonesa, que sufrió la fractura de la clavícula izquierda; Ignacio Galdeano, con una herida en la cabeza, en la que hubo que dar algunos puntos de sutura; y Simeón Francia, que presentó una herida corrida en un muslo, producida por asta.  «Estos dos últimos lesionados son dos obreros forasteros y de bastante edad, que han trabajado en los desmontes del ensanche y que, en realidad, no tenían ni idea de lo que era el Encierro».

1924. 8 de Julio. Hemingway cogido por un novillo

En su primera etapa, Ernest Hemingway corrió en los Encierros y participó en la suelta de vaquillas. Quería probarse y se probó. Sintió ese orgullo el 8 de julio de 1924, cuando después del Encierro, en la plaza, intentó sujetar un novillo embolado por los cuernos y éste le pegó, además de un gran revolcón, una buena paliza. Fue su particular “bautismo de sangre”, que le costó, según José María Iribarren, 2 ó 3 duros de multa.

1924. 13 de Julio. Muerte de Esteban Domeño. Primer fallecido del Encierro

Poco antes del callejón, un toro de Santa Coloma derrotó frente al vallado y alcanzó a Esteban Domeño Laborra, de 22 años, natural de Sangüesa (Navarra) y vecino de la calle San Gregorio de Pamplona. El toro le asestó una cornada que le destrozó un pulmón. Murió al día siguiente, a la una de la tarde. Diario de Navarra: «Antes, hace de esto muy pocos años, la gente corría delante de los toros; poca o mucha, pero se limitaba a correr pero ahora, de cuatro a seis años, no es correr, es confundirse con los toros en una masa uniforme, en la que no se sabe dónde terminan los cuernos y las pieles del ganado bravo y dónde empiezan los brazos y los cuerpos de los que con ellos van.

Hay más gente que sitio para correr.  Esto ha ocurrido muchas veces pero sin las tristes consecuencias que ha tenido la cogida de anteayer».

1926. Se levanta el edificio de Telefónica, que dará nombre a un tramo de la carrera

1936. 10 Julio . Encierro “no previsto” de cuatro toros.

Después de que se celebrara el Encierro del día 7, la tradicional corrida vespertina se aplazó al 10 de julio por la lluvia. Para esa fecha no se había programado Encierro alguno, por lo que se decidió organizar la histórica carrera pamplonesa con cuatro de los ocho toros destinados a la corrida del día 12, dejando los otro cuatro para el Encierro de ese mismo día. Los astados que corrieron los días 10 y 12 de julio estaban marcados con el hierro de Antonio Pérez de San Fernando.

1936. 12 Julio. Último Encierro antes de la Guerra Civil

Cuatro toros de Antonio Pérez protagonizaron el último Encierro hasta después de la Guerra Civil, hasta el 7 de julio de 1939. Una instantánea de Rupérez en la Plaza del Ayuntamiento, ganadora del premio de la revista americana Life, se convierte en la primera foto del Encierro que da la vuelta al mundo.

 

 

1941. 12 Julio. Accidente mortal durante el Encierro

Se registró un caso mortal de mala suerte. «Una vecina de la calle Tejería 15 llamada Dolores Gastaminza de cincuenta años, soltera, que marchó a ver el paso de los toros a casa de una amiga de la calle Estafeta 81, no había hecho más que verlos pasar cuando al asomarse por la saliente de la azotea de dicha casa donde se hallaba asomada, se venció y cayó de cabeza a la calle después de haber quedado contenida un rato de los cables de la luz eléctrica que a su peso se rompieron soltando chispazos.  La desventurada mujer dejó de existir a los pocos momentos.»

1942. Se establece el doble vallado

Evita que los toros se puedan escapar y resulta magnífico para disminuir el riesgo de los corredores. Separación intervallas de un metro veinte.

1956. 7 de Julio . Los mozos pusieron en pie a un toro

Ya en el ruedo, uno de los seis bichos de la ganadería de Sepúlveda de Yeltes, de Salamanca, se cayó en la arena, y al no poder levantarse, se apresuraron varios mozos a ponerlo en pie agarrándolo de los cuernos, de las patas y de la cola, sin que, a pesar de todos estos atrevimientos, el toro se permitiese lanzar el menor derrote a los que le rodeaban, quizá agradeciéndoles el apoyo que le habían prestado. Después de un rato se alzó el bicho e hizo un recorrido espectacular por la valla, que estaba llena muchachos pero no causándoles ningún daño.

1958. 12 Julio. Un perro llevó a un Miura a los corrales

Cuatro toros de Eduardo Miura se adelantaron en la carrera del Encierro y entraron en la plaza, arropados por los cabestros y rodeados de mozos. Directamente fueron a los corrales. Poco después llegaron los dos que faltaban y uno de ellos se quedó en el ruedo, se negó a entrar en los toriles y se dedicó a contemplar el multicolor aspecto de los tendidos. Los mozos, tomaron el plausible acuerdo de retirarse todos a las vallas y dejar limpio el anillo.

Pasaban ya quince minutos en esta situación cuando un pastor sacó su perro de campo, llamado Ortega, un perro pequeño acostumbrado a guardar ganado, y, ante el asombro de la muchedumbre, el simpático chucho emprendió un tenaz y enérgico asedio contra el toro, mordiéndole en el rabo, en las patas y hasta en el hocico, todo ello con fuertes aullidos, hasta que el toro entró en los corrales seguido por el simpático perro. Se le hizo dar al perro la vuelta al ruedo, entre ovaciones del gentío. El toro entró cuando ya habían pasado 15 minutos desde el cohete inicial.

1959. Se crea la Feria del Toro y adiós a Hemingway

La Casa de Misericordia crea la Feria del Toro, con el objetivo de mejorar el trapío de los toros comprados. Con ella, primero contrata las ganaderías y sobre esta base, después a los toreros.

El nacimiento de la Feria del Toro coincidió con la última visita de Hemingway a Pamplona. Hemingway presenció el Encierro por última vez dos años antes de fallecer.

1960. 7 de Julio. Montón en la calle Estafeta

Con toros de Hijos de Pablo Romero, se produjo un curioso montón en mitad de la calle Estafeta, que por fortuna, no tuvo mayores consecuencias.

1962. 7 de Julio. Nace el cántico previo al Encierro

En los instantes previos del Encierro, frente a la hornacina del santo Fermín, en Santo Domingo, se canta tres veces el ya clásico “A San Fermín pedimos”, Este cántico forma parte del himno de la peña La Única, cuya letra fue compuesta por Joaquín Zabalza, miembro de Los Iruña`ko, con la música del maestro Turrillas.

1967. Encierros muy limpios y sin heridos

En los diez Encierros que hubo en aquellas fiestas, que se celebraron entre el 7 y el 16 de julio, no hubo ni un solo herido por asta de toros.

1968. 6 de Julio. Inauguración del monumento a Hemingway

Pamplona pagó la deuda que tenía con el escritor, o al menos así lo creyó, dedicándole un paseo y monumento de piedra y bronce, ambos junto a la actual plaza de toros. No podía ser en otro lugar. En el acto de inauguración estuvo presente su última esposa, Mary Welsh. El monumento, obra de Luis Sanguino, lleva en su base la siguiente leyenda: “A Ernest Hemingway, Premio Nobel de Literatura, amigo de este pueblo y admirador de sus fiestas, que supo describir y propagar. La Ciudad de Pamplona, San Fermín, 1968”.

1974. El Encierro cambia de hora

En aquel San Fermín, los Encierros comenzaron a las ocho de la mañana y no a las siete como hasta entonces. Este horario permanece actualmente.

1974. 7 de Julio. Mujeres en el Encierro

Quedó derogado el artículo que impedía la participación de mujeres en espectáculos taurinos (la del Encierro pertenecía a un bando de 1 de julio de 1867). Sin embargo, la autoridad municipal de Pamplona siguió impidiendo la presencia de mujeres en el Encierro.

1975. 7 de Julio. El Encierro más rapido de la era moderna hasta la actualidad

Los toros de Benítez Cubero invirtieron 1,50 minutos en llegar a toriles.

1975. 9 de Julio. Sobrecogedor montón con cien heridos y un fallecido

Escalofriante montón en el callejón, en un Encierro con toros de la ganadería Osborne. Se saldó con 100 heridos (16 de ellos graves) y una víctima mortal, la de Gregorio Górriz Sarasa, corredor veterano del Encierro, de 41 años, natural de Arazuri (Navarra) y profesor de atletismo en la Universidad de Navarra.

A partir de ese momento, el callejón se acondicionó con unas “gateras”, que sirven de escapatoria y refugio para los corredores.

1976. 12 de Julio. El Encierro más largo desde 1958

Los toros de Ramón Sánchez y de Arranz tardaron 16 minutos en llegar a la plaza. El encierro de aquel día dejó a su paso un balance de un herido muy grave por golpe de manso y cuatro menos graves por asta de toro, así como seis mozos conmocionados por golpes y una veintena con lesiones leves.

1977. Derruida Casa Seminario

El edificio conocido como “Casa Seminario”, situado en el acceso de la cuesta de Santo Domingo a la plaza del Ayuntamiento, fue derruido. Se eliminó así el angosto paso y se ganaron dos metros de anchura en el acceso citado.

1977. 8 de Julio. Nuevo montón con víctima mortal

En el callejón de la plaza, se formó un montón que acabó con la vida de José Joaquín Esparza Sarasíbar, joven pamplonés de 17 años, vecino de La Chantrea. En un principio, se pensó que el fallecimiento se produjo por asfixia. No obstante, la autopsia determinó después que la causa de su muerte fue una hemorragia interna provocada por la rotura de la vena cava inferior, que se rompió como consecuencia de un pisotón de algún cabestro o un toro de Miura.

1979. 9 de Julio. ¿Primer norteamericano corneado en el Encierro?

Resultó muy peligroso el Encierro, con toros del Marqués de Domecq y hermanos. Un norteamericano, Allen Gall, de 28 años, fue alcanzado en el escroto por un toro en el callejón. El bicho lo empitonó y lo tiró por el aire. Pero lo que pudo haber sido una cogida gravísima quedó reducido a una herida superficial. En Santo Domingo, un mozo fue golpeado por un grupo de corredores por incitar al toro.

1980. 13 de Julio. Encierro trágico con dos víctimas mortales

El Encierro duró 10 minutos y 55 segundos. Al final de la cuesta de Santo Domingo, uno de los toros resbaló y cayó al suelo, perdiendo contacto con el resto de la manada. Este toro era Antioquío, de 543 kilos de peso. Al llegar junto al vallado situado en la misma entrada a la Plaza Consistorial, empitonó a José Antonio Sánchez, de Cintruénigo, a quien arrastró unos cincuenta metros. Sánchez fue trasladado a Urgencias pero murió sobre las 10:30 de la mañana. Tras el paso por Estafeta, donde hubo peligro, entraron los toros separados. El quinto toro, Antioquío, arrolló a dos jóvenes. A uno de ellos, Vicente Risco Sierra, natural de Orellana la Vieja (Badajoz) y vecino de Huarte Araquil desde hacía doce años, le hundió el asta derecha en la que le mantuvo colgado durante unos instantes. Cayó al suelo y el toro se revolvió cebándose en él. En el quirófano de la enfermería, los servicios médicos se volcaron pero sin lograr salvarle la vida. Murió a los tres minutos. 

1981. Nueva ubicación de la hornacina de San Fermín

La hornacina de San Fermín, hasta entonces instalada en una ventana del antiguo Hospital Militar, se coloca para las fiestas en su ubicación actual, la cuesta de Santo Domingo. Se estrenaron también las modificaciones del vallado en ese tramo, con zonas chapeadas o vallado ciego y menor anchura de calle al desembocar en la Plaza del Ayuntamiento.

1982. 7 de Julio. Telenavarra retransmite en directo los encierros

El Centro Regional de Televisión Española en Navarra retransmite por primera vez en directo los Encierros de San Fermín. El primero de ellos lo protagonizaron los toros de Conde de la Corte, cinco y no seis, pues uno de ellos murió en los corrales por las cornadas que le propinaron sus compañeros.

1982. 13 de Julio. Ningún corredor atendido en hospitales

Terminado el Encierro de los toros de Marqués de Domecq, por primera vez en muchos años, ningún corredor tuvo que ser atendido en los hospitales de Pamplona.

1984. 10 de Julio. Un militar norteamericano conoció la antesala de la muerte

El militar del Ejército norteamericano Stephen Townsend fue corneado en la calle Estafeta hasta cuatro veces en el pecho y un muslo por el toro Rehilera, de Osborne. Llegó al hospital de Navarra con shock hemorrágico debido a la herida de 40 centímetros que le había seccionado la vena femoral. Pese a ello, consiguió salvar la vida.

“Luché por no perder el conocimiento, pero sólo cuando he visto las fotografías he comprendido que aquellos momentos eran de muerte”

1985. 13 de Julio. Cinco cornadas para un corredor

Un madrileño, Domingo Melón, fue corneado en cinco ocasiones por Farrán, de la ganadería de Félix Hernández Barrera. Ninguna de ellas afectó a zonas vitales.

1987. 8 de Julio. No sólo los toros son peligrosos, también los cabestros

Durante el Encierro de los toros de Guardiola, un cabestro golpeó por detrás al doblador Ciriaco Díez Dueñas, de 52 años entonces, y le provocó una sección medular que truncó su carrera. Desde entonces, vive postrado en una silla de ruedas. Ciriaco, querido por todos los que le conocían, fue sustituido en sus labores de doblador por Lalo Moreno.

1988. 11 de Julio. El toro más rápido de la era moderna hasta la actualidad (2009)

Huraño, un jandilla de 598 kilos, pisó la arena en 1,45 minutos.

1989. 10 de Julio. RÉCORD de heridos atendidos a pie de calle 

Por segunda vez en la década de los 80, y al igual que el día anterior, la lista de heridos atendidos por las asistencias a pie de calle superó los 50 (53 atendidos y dos corneados), en un Encierro protagonizado por los toros de Herederos de Salvador Guardiola.

1990. 14 de Julio. Roto el vallado y mujer herida

Los astados de Conde de la Corte rompen el vallado de la curva de Mercaderes al chocar contra él. Como nota curiosa, fue el primer día en la historia del Encierro en el que una mujer resultó herida por un toro, aunque no fue por cornada sino por traumatismo craneal. 

1991. 8 de Julio. Primera mujer corneada en el Encierro

Anne Karlin, de 24 años y nacida en Noruega, fue cogida en Telefónica por un toro de Salvador Guardiola.

1992. 11 de Julio. Fallida innovación tecnológica

Se estrenó como gran novedad, una máquina que barría y fregaba el suelo antes del Encierro y que, teóricamente, iba a dejar los adoquines limpios y en mejores condiciones que lo que los dejaba el trabajo manual de los operarios de limpieza. Sin embargo, el suelo estaba tan resbaladizo por el detergente empleado por la máquina, que los toros de José Ortega Sánchez se caían constantemente. La máquina sólo se usó los días 7 y 8.

1993. 14 de Julio. Un perro en el recorrido

Un perro se paseó por la cuesta de Santo Domingo en los minutos previos al Encierro de los toros de Conde de la Corte, sin que los corredores, policías ni carpinteros pudieran sacarlo. Al final, el perro decidió salir por debajo de la valla del comienzo de la citada cuesta.

1994. 12 de Julio. Corneado y arrastrado por toda la Plaza Consistorial. Un joven, Iñaki Zaragüeta, fue corneado por un toro de Torrestrella y arrastrado desde el final de Santo Domingo hasta el comienzo de Mercaderes. Fue un Encierro dramático, ya que fueron cuarenta los atendidos, seis quienes sufrieron traumatismos graves y otros seis corneados.

1995. 11 de Julio. Fallece el historiador del Encierro, Luis del Campo Jesús

Pamplona perdió a Luis del Campo Jesús, pamplonés nacido en 1912, médico forense de profesión, que fue el gran historiador de la ciudad de Pamplona en todos sus ámbitos, no sólo el taurino.

1995. 13 de Julio. Primer estadounidense fallecido en el Encierro

En un Encierro que sólo duró 2 minutos y 22 segundos, uno de los morlacos, Castellano, de Torrestrella, ocasionó la muerte al norteamericano Matthew Peter Tassio en la plaza del Ayuntamiento.

1996. 11 de Julio. Un cántico de más

Los mozos, en la cuesta de Santo Domingo, cantaron no tres sino cuatro veces a San Fermín pidiéndole protección. Les esperaban seis toros de Cebada Gago.

1997. El empedrado da paso a la loseta y el adoquín

El empedrado del tramo del Ayuntamiento y la calle Mercaderes es suplantado por una combinación de loseta y adoquín, con la que desaparecen además las aceras. Un año más tarde, se emplea el mismo material y método en Estafeta.

1998. 7 de Julio. Primer Encierro sin aceras

Seis toros de Jandilla fueron los que estrenaron una calle Estafeta remodelada, sin aceras, y con un suelo de loseta y adoquín.

2005. 7 de julio. Antideslizante en el recorrido

El Ayuntamiento de Pamplona decide utilizar por primera vez un producto antideslizante para reducir al máximo las caídas de corredores y astados. Se aplica en el final de la cuesta de Santo Domingo, en la plaza Consistorial, calle Mercaderes y la curva que precede a la calle Estafeta. Se cubre con el producto el pavimento de los tramos en los que habitualmente, más caídas se originan.

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El entusiamo que sentimos por el Encierro de San Fermín nos ha llevado a la creación de este blog, en el que periódicamente compartimos contenido creado con pasión mediante el que transmitimos la verdadera esencia del Encierro de San Fermín, la imponencia de enfrentarse a uno mismo. ¿Lo vivimos juntos?