El Chupinazo

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Pañuelos rojos al cielo durante el chupinazo.

El 6 de julio una multitud ávida de fiesta se concentra frente al Ayuntamiento para asistir a uno de los momentos más emocionantes de los Sanfermines, el chupinazo. Poco antes de las doce del mediodía, la corporación municipal en pleno, sale al balcón Consistorial desde donde se prende la mecha del cohete que anuncia el inicio de las fiestas.

Abajo, en la plaza, un mar de pañuelos rojos ondean entre las manos de pamploneses y visitantes impacientes por anudárselo al cuello. En ese momento, el concejal o algún representante de significativas entidades (como ha sucedido en los últimos años), a quien le ha correspondido el honor de tirar el chupinazo, se dirige al gentío para inaugurar los festejos al grito de:

¡Pamploneses, pamplonesas, Viva San Fermín!”, “Iruñatarrak Gora San Fermín!

La respuesta es inmediata, una explosión de alegría, de locura colectiva invade la plaza y sus alrededores, repletos de gente que descorchan botellas de champan, cantan y bailan al son de las charangas y que no descansarán hasta la madrugada del día 15.

El nivel de decibelios que se alcanza durante esos instantes equivale al estruendo que generan los motores de un avión en el momento del despegue. Son habituales los momentos de tensión y de presión, junto con el sofocante calor, debido a la gran densidad de gente que soporta esta plaza no muy amplia.

Existe la posibilidad de estar presente en la plaza y presenciar el chupinazo en directo, pero no con la marea de gente a pie de calle. Hablamos de los balcones que se alquilan con vistas a la fachada del Ayuntamiento y que son una alternativa muy cómoda y emocionante al mismo tiempo.

Si se quiere seguir la emoción del chupinazo pero no en la misma plaza llena de gente, se puede hacer en directo en la calle a través de las diferentes pantallas gigantes que el Ayuntamiento de Pamplona coloca en distintos puntos de la ciudad. Se ubican en la plaza del Castillo, el paseo de Sarasate, la plaza de los Fueros, el parque de Antoniutti y la zona peatonal de Carlos III. Son alternativas más cómodas y el ambiente es igual de festivo.

Consejos: 

Lo mejor es acudir como mínimo una hora antes del chupinazo para poder adentrarse en la plaza y disfrutar del ambiente previo que se crea mientras tanto. No es nada aconsejable acudir con niños ya que el peligro para ellos es mayor. Sobretodo, es imprescindible el pañuelo rojo, aunque no debe ponerse antes de las doce de la mañana. Es costumbre llevar el pañuelo anudado a la muñeca o guardado en el bolsillo hasta que se lanza el chupinazo. Inmediatamente después del sonido de la pólvora lo tradicional es anudárselo al cuello y no quitárselo hasta el “Pobre de mí”.  Por lo que respecta al resto de la indumentaria, no es el mejor día para vestirse con ropa de calidad. Los mozos y mozas de las cuadrillas se divierten durante la espera derramándose litros de bebida que irán a parar, con toda seguridad, a la ropa.

Al finalizar el Chupinazo es costumbre salir de la plaza del Ayuntamiento por las calles de Chapitela y de Mercaderes.

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El entusiamo que sentimos por el Encierro de San Fermín nos ha llevado a la creación de este blog, en el que periódicamente compartimos contenido creado con pasión mediante el que transmitimos la verdadera esencia del Encierro de San Fermín, la imponencia de enfrentarse a uno mismo. ¿Lo vivimos juntos?